Alertan por aumento de causas de glaucoma, principal causa de ceguera irreversible

Un avance de la principal causa de ceguera irreversible –el glaucoma– en la población viene generando preocupación en los consultorios especializados. No solo por el grado de pérdida visual al momento de la primera consulta, sino también por la caída de los controles oftalmológicos de rutina para intervenir a tiempo, la falta de información y recursos para el cuidado de la visión o el uso de anteojos pregraduados –de venta masiva y sin receta– para corregir problemas que no siempre pueden esperar. Todo esto demora la detección a tiempo para lograr preservar la visión.

El domingo pasado, justamente, arrancó la Semana Mundial de concientización sobre esta enfermedad y, en el país, más de 130 instituciones públicas y privadas –el mapa se puede ver acá– ofrecerán este viernes 13 controles oculares abiertos a la población general, sin costo, turno previo o requisitos de cobertura. Es la 26° campaña nacional de detección y la coordinan el Consejo Argentino de Oftalmología (CAO), la Asociación Argentina de Glaucoma (ASAG) y la Fundación para la Investigación del Glaucoma (FIG).

“Vemos que hay un pico de glaucoma en la sociedad”, alertó María Angélica Moussalli, especialista en glaucoma y genética ocular, médica de planta del Servicio de Oftalmología del Hospital Italiano y miembro del CAO. “Afecta a un 3-4% de la población en la Argentina y estamos notando que en la pospandemia creció mucho porque, claramente, no hubo controles, acceso adecuado a la medicación y, más allá de la avalancha de consultas que vivimos en todas las especialidades [al restablecerse la atención], la gente necesitaba salir a trabajar y no tenía tiempo para retomar todo lo pendiente”, agregó Moussalli, que también integra la ASAG y la Sociedad Latinoamericana de Glaucoma.

El glaucoma aparece por una alteración o un bloqueo del drenaje del humor acuoso. Este líquido transparente tiene por función nutrir al ojo. Al acumularse, la presión intraocular aumenta y eso daña el nervio óptico, que es por donde la información que captan los ojos viaja al cerebro. Todo esto puede pasar desapercibido y, por eso, desde el CAO recordaron que se lo considera un “ladrón sigiloso de la visión”. A medida que la lesión avanza, se puede ver borroso, tener dificultad para enfocar aun con los anteojos de corrección puestos y perder visión periférica, con o sin dolor en los ojos, por ejemplo.

“El problema es que, generalmente, no da síntomas, no duele y no da señales tempranas, por lo que muchas veces llegamos tarde al diagnóstico cuando ya el daño es irreversible”, señaló Gabriel Bercovich, vicepresidente de la ASAG, a través de un comunicado a propósito de la importancia de que los mayores de 40 recuerden hacerse el control oftalmológico anual.